Publicado el:

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizó una visita de trabajo a Perú del 13 al 15 de octubre de 2016, con presencia en la Ciudad Capital. La visita tuvo como objeto inicial la recopilación de información para la elaboración del primer informe temático de la CIDH sobre derechos humanos y pobreza en las Américas. Esta fue la séptima de una serie de visitas de la Comisión Interamericana a países de la región con el objeto mencionado. 


La visita fue realizada por el Comisionado Paulo Vannuchi, en su calidad de Relator para Perú y encargado de la Unidad sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. El Comisionado estuvo acompañado por dos especialistas en derechos humanos de la Secretaría Ejecutiva de la CIDH.

La delegación se desplazó a la zona de Cantagallo a fin de visitar a la comunidad indígena urbana Shipibo Konibo, que se dedica principalmente a la elaboración y venta de artesanías. En la oportunidad, la CIDH fue recibida con una alegre, energética y calurosa bienvenida por la comunidad. La CIDH fue informada que a partir del año 2000, familias Shipibo-Konibo provenientes de Ucayali se asentaron en la zona de Cantagallo, lugar en que con el transcurso de los años, la población fue creciendo y se constituyeron 3 asociaciones representativas, AVSHIL, AKUSHIKOLM y ASHIREL.

La comunidad indígena Shipibo-Konibo, comunidad de más de 300 familias aproximadamente, se asienta en situación de hacinamiento sobre un relleno sanitario, por lo que las condiciones higiénicas, de salud y de vivienda de las mismas son altamente riesgosas, especialmente para los aproximadamente 600 niños y niñas de la comunidad, así como para las personas adultas mayores. Se informó que carecen de los servicios públicos básicos como luz, agua, alcantarillado y vivienda digna. La Unidad DESC pudo observar la precariedad de sus viviendas y verificar la falta de acceso a los servicios públicos de electricidad, saneamiento y agua. Asimismo, la delegación de la CIDH visitó la Escuela Intercultural Bilingüe de la Comunidad, y pudo constatar que tampoco cuenta con servicios básicos y que la infraestructura requiere de mantenimiento y control.

Se detalló a la CIDH que se habían presentado algunos incidentes por las condiciones de precariedad del asentamiento, como un incendio que tuvo lugar en agosto de 2016, el cual habría destruido algunas viviendas precarias de la comunidad. Por ello indicaron que habían solicitado la instalación de suministro de energía eléctrica, a lo cual la Municipalidad Metropolitana de Lima habría respondido que no se podría autorizar dicho servicio debido a que se trata de una zona de “dominio público”.

Además, informaron que tuvieron un conflicto con la Municipalidad Metropolitana de Lima, que habría utilizado un fondo destinado a la reubicación de la Comunidad de Cantagallo, para la construcción de una avenida central que no beneficiaría a la mencionada comunidad. En vista de dicha información, se indicó que en la actualidad la principal pretensión de los Shipibo-Konibo era el reconocimiento como propietarios formales del predio en la localidad de Cantagallo y el acceso a los servicios básicos de agua, luz y desagüe.

Lamentablemente, con posterioridad a la visita, en la madrugada del 4 de noviembre de 2016, la CIDH fue informada que un incendio de gran magnitud había arrasado con los asentamientos precarios de la Comunidad Shipibo, que dejó a más de 2000 personas en la desolación, sin viviendas, sus bienes, materiales de trabajo, y sus artesanías para la venta. El incendio se habría propagado rápidamente por la presencia de material inflamable. Algunas fuentes de información indican que el incendio fue generado por la llama de velas, que se utilizaban ante la falta de energía eléctrica. La CIDH espera recibir información en cuanto a las medidas que Estado haya adoptado y hubiera de adoptar para dar atención a la situación de las familias afectadas.

La Comisión Interamericana agradece al Estado de Perú por su apertura y por las plenas facilidades otorgadas en la realización de la visita, en particular a las distintas autoridades de Gobierno. Asimismo, agradece a la organización “Coordinadora Nacional de Derechos Humanos” por su colaboración para llevar a cabo la visita a la Comunidad Shipibo-Konibo asentada en la localidad de Cantagallo y a todas las organizaciones que participaron y colaboraron con la reunión que se mantuvo con representantes de la sociedad civil, academia y movimientos sociales. Las organizaciones de la sociedad civil que participaron, entre otras, fueron Oxfam Perú; Red Peruana de Afrodescendientes (Ashanti Perú); Ciudadanos al Día (CAD); Asociación Nacional de Centros  de Investigación, Promoción Social y Desarrollo  (ANC); Flora Tristán; Derechos de la Mujer (DEMUS); Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH); Asociación Nacional de adultos mayores del Perú (ANAM); Colectivo Ciudadano sobre Salud y Envejecimiento; Perú Equidad; Mesa Discapacidad y Derechos Coordinadora Nacional de Derechos Humanos; Centro de investigación, Documentación y Asesoría Poblacional (CIDAP); Movimiento sin techo - Metropolitano; Coordinadora Red Trans Peru; Instituto de Defensa Legal (IDL); Due Process of Law Fountation (DPLF); Centro de Desarrollo de la Mujer Negra Peruana (CEDEMUNEP); CEPRU; Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH); Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP); Centro de Estudios y Formación Afroperuanos Lundu; Coordinadora Nacional de Pueblos Unidos del Perú (CONAPUP); y Coordinadora de Mujeres Trans Trabajadoras Sexuales de Perú. Agradece también a la Oficina de la Secretaría General de la OEA en Perú por el valioso apoyo prestado para la coordinación de las actividades de la visita.

Con información de la CIDH

Foto: Andina