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El pasado  27 de setiembre, César Estrada, comunicador social indígena cajamarquino, volvió a ser víctima de una nueva agresión. Desde el 2014, Estrada es beneficiario de una medida cautelar de protección brindada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

César Estrada ha seguido de cerca las agresiones sufridas por la familia Chaupe Acuña de parte de la empresa minera Yanacocha y también ha informado sobre problemas de contaminación ambiental generado por la misma. El pasado 29 de abril, Estrada, quien además de comunicador social es defensor de derechos humanos, fue galardonado con el premio Martine Anstett  por su importante labor periodística en la denuncia de los abusos cometidos por la minera Yanacocha en la región de  Cajamarca.

César Estrada denunció que fue agredido cuando se encontraba caminando en la ciudad de Cajamarca. El comunicador estaba por tomar transporte público cuando  el agresor, a quien no conoce, le agarró por el hombro y se refirió a él con palabras soeces, luego el agresor lo golpeó a la altura de la nariz.

Estrada informó no haber recibido ningún tipo de protección ni acompañamiento por parte de las autoridades pertinentes a pesar de ser beneficiario de medidas cautelares. Asimismo, ha denunciado que en más de una ocasión la policía se rehúsa a registrar sus denuncias.

Su trabajo como periodista lo ha colocado en una situación de alto riesgo ya que ha es víctima de varios atentados contra su integridad desde el 2011. En los últimos meses, por su seguridad, el comunicador indígena se vio obligado a vivir fuera de Cajamarca aunque, cada vez que  retorna para actividades relacionadas con los procesos judiciales en los que es denunciante o denunciado, vuelve a sufrir agresiones.

Según el informe de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) presentado ante la CIDH, en los dos últimos años, 16 defensores de derechos humanos han sido asesinados por sicarios. La CNDDHH señala la urgencia de creación de una política pública de protección a defensores de derechos humanos ya que la vida de los defensores, en zonas de conflictividad social, corre peligro. 

Foto: Diario Perú